Conel alma herida, mi vida destruida, quiero confiarte a vos que la malaria, Señor, mi alma envenenó. y a mi mente llegó. Robo y hurto, un juez sentenció a pagar. ocho años de mi vida. En la celda lloré tantas veces, y aprendes que la suerte se termina. Se te pasan los días, se te pasan los años, ya no tienes familia.
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